10 consejos útiles para sobrevivir en el Metro de Madrid y no morir en el intento

6 millones de madrileños sabemos a lo que nos enfrentamos cada mañana cuando tenemos que coger el Metro para llegar a nuestro puesto de trabajo.

Cada día me dan taquicardias, tengo alucinaciones y sudores fríos, sólo de pensar que tengo que meterme allí.

El Metro de Madrid es capaz de que afloren tus fobias más escondidas e inconfesables. Te puede dar agorafobia, claustrofobia, hafefobia, acarofobia, acluofobia, acusticofobia, dementofobia, agrafobia, estasifobia, ambulofobia, anquilofobia, antropofobia, astenofobia, automisofobia, bacilofobia, basofobia, batmofobia, bromidosifobia, cacofobia, catisofobia, cenofobia… y muchas más. Las he padecido todas dentro del Metro en algún momento de los últimos quince años.

Al final, he tenido que desarrollar un decálogo para sobrevivir cada día en el transporte público y no morir en el intento de llegar al trabajo.

No es más que un pequeño apocalipsis zombie mañanero que se repite cada día.

  • Haz bien la mochila. Hay algunas cosas fundamentales que llevar siempre: alcohol para desinfectar, móvil con batería y batería de repuesto, auriculares, libro o ebook. Es importante llevar algo con lo que entretenerse y evitar mirar alrededor. A los zombies no les gusta el contacto visual.
  • Vestuario. Nada de tacones. Si hay un agujero, meterás el tacón y se romperá. Hay millones de agujeros. Puedes llevar los tacones en la mochila y cambiarte cuando llegues a tu destino. Mejor pantalón, porque si la falda es larga se enganchará en las escaleras mecánicas (si funcionan) y si es corta, acabarás enseñando las bragas en alguna de las posturas extrañas que el transporte te obliga a adoptar. Importante llevar gorro, sobre todo en verano, evitarás el contagio de piojos.
  • Bajar y subir escaleras siempre agarrado/a al pasamanos. Dado que las escaleras mecánicas suelen estar estropeadas, tendrás que bajar o subir por las convencionales. Elige siempre el pasamanos de la derecha y agárrate. El resto de zombies suele aprovechar tu debilidad para empujarte o arrollarte.
  • Antes de acercarte a los tornos para picar el billete, comprueba que lo tienes, literalmente, en la mano. Si te paras a buscarlo, también te arrollarán.
  • No trates de ir nunca contracorriente, aunque te pases de parada, aunque cojas una línea que no es la tuya. Nunca, nunca, bajo ningún concepto, trates de ir contra la mayoría. Los zombies se enfadan.
  • La técnica de la jota. Si no te queda más remedio que ir contracorriente o te van empujando o tratas de entrar en un vagón abarrotado o quieres estar quieto/a en el andén y un grupo numeroso avanza hacia ti, tienes que imaginar que eres jotero/a. Pon los brazos en jarras y aguanta el tirón. Evitarás lesiones graves en costillas y riñones.
  • Ya en el vagón, agárrate a alguna barra. El conductor del Metro suele ser alguien bromista y divertido que le gusta frenar y acelerar a destiempo para hacer caer a los viajeros, mientras observa por las cámaras.
  • Lávate las manos en cuanto abandones el Metro. No sabes dónde han puesto las manos antes que en la barra. Un día habrá un brote de malaria en Madrid y preguntarán de dónde salió.
  • No te sientes nunca, aunque tengas diez paradas por delante. Te mirarán mal, te estornudarán encima, te pisarán si pueden. Consejo de experta: no te sientes. Si lo haces, igual no te dejan salir en tu parada.
  • Y por último. No busques tíos/as buenos/as en el Metro. No hay. Van en taxi.

By María Arenas

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